LA VERDAD DE LA MUERTE DE CHAVEZ

 
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LA VERDAD DE LA MUERTE DE CHAVEZ
 
 
De los secretos de Chávez necesita conocer el país que lo reeligió


Hugo Chávez murió de un infarto, una revelación que devela uno de los muchos misterios alrededor de la enfermedad, convalecencia y agonía del fallecido mandatario. Del infarto habló José Ornellas, jefe de la guardia militar que cuidó por varios años la seguridad de Chávez. La información que provee el general ayuda a aclarar lo que por meses fue un “secreto de estado”. Ornellas contó también que Chávez no quería morir y que lo vió llorar.

“El infarto no fue cardíaco sino pulmonar”, aclaró a Jorge Ramos el periodista venezolano Nelson Bocaranda. Después de más de un año y medio Bocaranda habló de sus fuentes dentro y fuera del gobierno y por qué calló algunas de las cosas que sabía y de las que se enteró tras la muerte como por ejemplo que habría pasado una hora y media desde que lo desconectaron del respirador hasta que falleció.

Y es que aunque Chávez se llevó algunos secretos al otro mundo, en este empiezan a saberse otros. Continuarán hablando aquellos que fueron parte de sus afectos. Y se escuchará también de sus enemigos, de antiguos aliados que ahora quieran sacar provecho o reconocimiento. Se escuchará de muchos que necesiten negociar información a cambio de un perdón.


Tras los elogios, los desfiles y el duelo se hablará más claramente de cómo murió y quiénes estuvieron con él. En cuestión de días, el mundo conocerá más de la desesperación ante la muerte de Chávez el hombre. Por el jefe de la Casa Militar se sabe ahora que en algún momento suplicó “no me dejen morir”.

 
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De los secretos de Hugo Chávez hablarán aquellas personas que fueron parte de su afecto, pero también tendrán necesidad de descubrir el misterio aquellos que se consideraron sus enemigo.
- Getty Images

Es esa debilidad la que va confirmando que Chávez el paciente no pudo tomar ninguna decisión de gobierno, y que tampoco fue capaz de procesar información si estaba sedado y médicamente comprometido tras las complicaciones que siguieron a la operación de diciembre en La Habana.

Ya se dudó de lo que dijo Nicolás Maduro aquél sábado 23 de febrero, a los pocos días de su regreso a Caracas. Maduro aseguró que el comandante había tenido una reunión de trabajo de cinco horas, y que estaba “muy enérgico”. Para comenzar, el mismo gobierno informó de la cánula y del persistente problema respiratorio que lo tenía sin aliento. Antes de eso se dudó de la firma roja en documentos aprobados por el enfermo en la capital cubana.

Y el secreto de las fotos con sus hijas habría sido un programa de manipulación de imágenes conocido como “photoshop”.


 
 
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